lunes, 30 de octubre de 2017

CARRIO, LA IMPUNIDAD Y LOS DEMONIOS DEL GENOCIDIO


En un video que Infobae acaba de sacar de circulación, se ve a la primera senadora electa de Cambiemos en Ciudad de Buenos Aires hablar de los genocidas presos con vecinos de Núñez y Belgrano. http://www.eldestapeweb.com/en-un-video-secreto-carrio-afirmo-que-hay-genocidas-presos-sin-pruebas-y-pide-revisar-los-juicios-n35290
  Carrió, en su inteligencia política incuestionable, comprende que no basta con dos demonios abstractos para reconciliar al poder político actual con los perros de la oligarquía hoy presos.
 Así que traslada esa grieta a actores ficticios que permitan un discurso más  maniqueo.
 De un lado, viejitos en el ocaso de su vida, privados de la libertad, condenados a morir entre rejas y encima muchos de ellos condenados por causas mal sustanciadas. Por si fuera poco, diferencia en esta fauna a los torturadores, mano de obra barata y fácilmente reconocibles para muchas y muchos sobrevivientes que testificaron, de aquellos que no lo eran.  Esto es, los jefes, gentes de familias con las que siempre le gustó a Carrió compartir cenas y playas y que por razón de vida son el grueso de los viejitos en cuestión.
 A quiénes coloca del otro lado? No alcanza con guerrilleros y subversivos. En estos días en que la actitud solidaria y comprometida de Santiago Maldonado puede acercar empatías hacia los jóvenes idealistas de los '70, Carrió produce un relato en el que profesores perversos cambiaban en la Universidad (quizá tambien en las secundarias) inscripciones a materias por favores sexuales de las alumnas. Bien asesorada por alguien que sabe de teatro, construye la escena para el relato, estira la frase, se sienta entre gente mayor y presenta a los abusadores de los 70 (el "Proceso" no habría sido entonces contra la subversión sino contra el abuso adolescente) y va bajando la voz como quien recuerda cómo estuvo en riesgo de sacrificar cuerpo y dignidad para poder acceder a una profesión. En mi infancia escuchaba de parte de mi familia materna historias de abuso con las que se demonizaba a Perón. Los '70 le merecen al relato negacionista protagonistas más berretas: ya no un presidente o ministros, sino profesores y pequeños dictadores que habríamos volteado una dictadura y hecho posible la democracia sólo   para conseguir sexo abundante y forzado. De paso recuerda a Kunkel, testigo molesto de la convivencia de la abogada y ex de la fiscalía de Resistencia, con los genocidas.   
Carrió prepara el camino para que se produzca la libertad de los genocidas con maestría, perversa, pero maestría al fin.
 Sabemos que nuestra resistencia es más justa, sincera, valiente, en defensa de la humanidad toda y atenta a derecho.
 Tendrá que ser también más sabia si queremos evitar que genocidas y hasta los secuestradores y asesinos de Santiago,  circulen pronto entre nosotros

sábado, 21 de octubre de 2017

SANTIAGO Y TANTA AGUA CERCA DE CASA



Un relato inicia la reflexión colectiva. Es la escena primigenia de la comunidad alrededor del fuego: el relato se amplía y la comunidad resuelve una situación, comprende una señal, decide un camino hacia el futuro.
Miles de años después seguimos apelando al relato para entender una situación. Como en los orígenes ese proceso puede allanar el camino . También puede suceder que el relato se apropie de la situación y la someta, nos someta, instale una confusión más palpable que el suceso que se trataba de entender.  
En estos días comenzó a circular, a propósito del "hallazgo" del cuerpo de Santiago y su coincidencia con la elecciones, la referencia a un cuento de Raymond Carver: "Tanta agua tan cerca de casa".
La muerte de Santiago, el fin de su secuestro de Estado, han arrimado esa agua, esa maleza en que lo encuentran, al hogar de todos los argentinos.
Quienes produjeron esa muerte la arrojan a nuestra puerta, la exhiben, ocultos, pero presentes en siluetas que pueden distinguirse entre las sombras.
Llegan señas de que están volviendo las sombras genocidas a complementar lo que decretos y focus groups no alcanzan a resolver.
Unos han ocupado el gobierno y no lo hacen mal. Están logrando dividirnos.
Nos golpean y nos confunden, nos golpean y nos arrinconan.
Nos golpean y hay momentos en que el ENEMIGO deja de ser quien nos golpea y pasa a ser quien en la confusión quedó apartado de nosotros.
Así que no sólo nos victimizan, también nos hacen creer que hay victimarios entre las víctimas. Y que a esas victimas tenemos que verlas como enemigos. Y atacarles.
Mientras el verdadero enemigo los agrede sin que noten de dónde viene el golpe  nosotros, sus pares, también los agredimos. Y eso sí se nota. Porque somos sus pares.
 Así que fabricamos enemigos entre quienes tarde o temprano podrían confrontar contra verdadero enemigo junto a nosotros.
Volvamos al cuento de Carver: Se trata de una pareja que en su salida de fin de semana encuentra un cadáver. En la sospecha que denunciar el hallazgo traería a la policía y les arruinaría el fin de semana, aseguran el cuerpo y pasan los tres dias ignorándolo. Al fin, denuncian y vuelven a sus cosas cotidianas. Creen que dejaron atrás el cadáver pero no es así. El cadáver seguirá presente en la vida de ambos e incidirá de modo diferente para cada uno de los dos. SIEMPRE.
Son víctimas. No provocaron esa muerte, no saben como sucedió, no habrían podido impedirla. Pero son habitantes de una sociedad  atravesada por la muerte desde hace siglos: esclavismo, guerra civil, imperialismo, la muerte provocada por mano propia es lo más característico de su cultura. Más que el pavo de navidad y el baseball.
Así que en la conciencia de uno y otro, convivir con un cadáver tres días no les parece el fin del mundo.
Pero son humanos, los EEUU son los de Trump y también los de Oliver Stone, los de Bush y los de Carson Mac Cullers, Hemingway o Carver. Lo sano y lo perverso conviven como en cualquier parte, aunque en proporciones diferentes.
Así que lo que en la superficie parece inofensivo, inerte como cualquier cadáver, desde la profundidad de sus seres irá carcomiendo sus vidas. Son víctimas, no mataron, ellos no construyeron esa fábrica de invasiones y genocidios que son los EEUU, pero su omisión, ese pecado casi venial, cargará todas las culpas de su entorno sobre sus hombros. El imperio de la muerte violenta, los EEUU, sumará dos nuevas victimas.
Ahora bien, en los textos que circulan comparando nuestro hoy con el relato, sus autores, también víctimas, ya que no secuestraron a Santiago, no ocultaron su cuerpo ni mintieron sobre lo sucedido, trazan un paralelo con este fin de semana nuestro. En ese paralelo, quienes vayan a votar por Cambiemos serían asimilados a la pareja que dejó el cuerpo para pasar un fin de semana descontracturado.
Dejemos el tema de los responsables directos:   qué duda cabe que Bulrich, Nocetti, Carrió, Otranto, Garavano, la gendarmería, los medios oficialistas y por fin Macri, comparten responsabilidades de diverso tipo en la desaparición seguida de muerte de Santiago.
Qué duda cabe, también, que hasta el mas distraído de nuestros compatriotas no merece que se lo compare con esa gente.
Pero este no es la única diferencia.
Argentina no es los EEUU. El genocidio, las dictaduras, los gobiernos depredadores son la característica de una oligarquía local que, salvo la invasión a Paraguay, ha llevado su violencia siempre contra los hijos de esta tierra. Su OTRO a destruir han sido siempre aquellos que producen su riqueza y cada tanto les reclaman no toda, sino una porción de esa riqueza que les sirva para vivir una vida digna.
Para buena parte de los habitantes de EEUU una elección puede equipararse a un picnic (o menos, en tanto se vota en dias laborables) ya que casi siempre se vota entre lo malo y lo peor, siempre belicismo, algo del mundo para apropiarse, vidas para segar.
Para los argentinos no es así. Acá votar es aún casi una excepción y ya el hecho mismo de ir y poner un sobre en la urna se siente como un hecho de libertad y como una toma de compromiso, de responsabilidad.
La aparición del cuerpo de Santiago no cambia esto.
 Al contrario, reabre la puerta a los fantasmas de las dictaduras, las proscripciones, la desaparición de los derechos, de todos los derechos. El MIEDO.
En cuanto a la vida de este pibe maravilloso sólo es comprensible desde nuestra cultura, la del pueblo, solidaria y vital,  no desde la del genocidio. Santiago no es un cadáver anónimo en medio de un bosque. Es alguien que llevó su cuerpo y su vida donde se lo reclamaban sus ideales. Su asesinato fue contra esos ideales. 
La conducta del gobierno gente a su asesinato, la negación, la demonización de Santiago y los suyos, deviene de otra cultura y sus acciones  vuelven a poner a la democracia en duda.
Quienes vayan a votar mañana irán, en su mayoría, transidos de dolor por la muerte de Santiago. No estarán de paseo, no estarán ninguneando un cadáver: estarán ejerciendo un derecho siempre amenazado y sosteniéndolo con el simple hecho de ir a votar. VOTEN A QUIEN VOTEN.
Serán, lo es hoy nuestro pueblo, víctimas de esta continuidad con el genocidio que vino a restaurar la actitud negacionista del gobierno.
Para muchos argentinos el hecho de votar también es una oportunidad de restablecer derechos, justicia social, inclusión, un horizonte de convivencia. Creemos que los mejores días de nuestro pueblo sucedieron a votaciones gloriosas, triunfos sobre los que se instalaron gobiernos populares, gobiernos en los que las mayorías, los saqueados, pasamos a ser sujeto de la historia y de la vida. Pero somos una parte, no somos todos los argentinos. Tenemos una identidad, nuestras banderas. Hay otras.
Si aspiramos a que las abracen las mayorías habrá que separar la paja del trigo, la víctima del victimario.
Volvamos por un segundo al cuento de Carver. Si la pareja llamaba a alguien, a la policía por ejemplo, apenas visto el cadáver , hubiera "perdido" el fin de semana, no hubiera evitado lo desagradable de la escena, pero habría comenzado a transitar el camino para que el suceso no los lleve a la enfermedad: Ponerlo en conocimiento de otros, compartirlo, interactuar con su gente para que el proceso colectivo incluya en lo soportable y cotidiano aquello que, como la muerte, nos pone en el límite. No reviviría a ese muerto, tal vez ni resolvería el por qué de esa muerte. Simplemente la pondría allí donde se hace posible tramitar con ella.  El no hacerlo, el guardarlo para sí mismos, es lo que reunió el cadáver con sus miedos y fantasmas y los encerró en un vínculo patológico para siempre.
Quien vaya a votar mañana, vote a quien vote estará tramitando a su modo este asesinato de un joven que expresó y expresa lo mejor de nuestra sociedad. Como quienes hicimos porque aparezca con vida, como quien ayer montó un santuario frente a la morgue, como quienes el lunes seguiremos por memoria,verdad y justicia, como siempre.
Cada,uno de manera diferente, pero en el mismo sentido.
Con eso no vamos a terminar con la cultura y las practicas del genocidio y el despojo.
 Pero habremos dado un paso

domingo, 15 de octubre de 2017

VE-NE-ZUE-LA.... Y VA

La oposición anunciaba un "triunfo gigantesco" y acertó: TRIUNFAZO DEL PSUV.
Los medios de acá eran casi unánimes en dar por derrotado al gobierno chavista en estas elecciones. Se ve que los venezolanos ni leen Clarín y La Nación, ni ven TN o Canal 13.
Analistas locales de vertientes populares concluían, habida cuenta de la violencia y la escasez de productos, del semibloqueo externo y de la tormenta solar de ayer, que podìamos darnos por contentos si la derrota no era muy grande. Se ve que la mayoría del pueblo venezolano se guía más por sus referentes que por nuestros pensadores.
Hace unos cinco años, junto a mi hija y un sobrino compartíamos el final de una elección con militantes y vecinos en una escuela de "El 23", un barrio del tipo "Ejército de los Andes" (mal llamado "Fuerte Apache"), pero muchísmo más grande y dispuesto en subida sobre un cerro en Caracas. 

La escuela cerrada, las urnas ya retiradas, no podìamos sutraernos a una escena imposible: un oficial, el arma colgando de su hombro, barría el piso y juntaba el polvo con una pala. 
Tres milicianos (civiles que colaboraban con tareas oficiales y disponibles para situaciones de gravedad institucional) ya veteranos, se acercan al oficial y le dicen " mi oficial, ya terminamos". Ellos habían barrido el resto del salón. 
El oficial, un teniente de unos 25 años, les pregunta: "¿ya se retiran? ¿Sin novedad?". 
"Sin novedad" contestan los tres casi a coro. El oficial se cuadra, deja la pala, les hace la venia y les dice: "hasta la victoria siempre". Los tres milicianos responden con la misma frase, nos saludan y se van.
No se puede pensar Venezuela sin conocer estos hechos y sin reflexionar sobre su significado. 
No se llega a fuerza armadas de ese tipo, con ese compromiso con el pueblo y la democracia, sin una gesta como la chavista, sin un pueblo tan involucrado con un proceso político como el venezolano con el chavismo. 
Ello a pesar de la división que parte la sociedad en un proceso que no deja de ser lógico: se disputan propiedad y derechos, la oligarquía no quiere ceder la una ni aceptar los otros, el pueblo chavista reclama más propiedad y avanza para conseguir más derechos. 
Nada más lejos del pensamiento iluminista que los procesos sociales: el avance del pueblo en sus revindicaciones no significa que por pura razón las mayoría se incline unánimemente a favor. La oligarquía, al verse amenazada, despliega todos sus medios para defender su statu quo, explota todas las divisiones posibles en el seno del pueblo, siembra miedo, desconfianza, provoca desabastecimiento, etc., etc., de modo que las masividades fluctúan y todo se torna inestable.
Hace poco menos de un año se multiplicaban voces, algunas en sordina, otras públicas, reclamando a Maduro un diálogo con los insurrectos. No una negociación política con la oposición democrática, hecho siempre saludable en tanto se haga lo que prometimos a la gente que nos votó, sino que se pedía una negociación con quienes atacaban instituciones a bombazos, cerraban calles para cobrar peaje y vandalizar, prendían fuego a quienes les parecía y todo con logística yanky.
No estoy en condiciones de decir qué es lo conveniente en Venezuela ni mucho menos  juzgar la política chavista en su globalidad, pero algo me queda claro y creo que es la principal enseñanza: hasta en los momentos más difíciles el chavismo tuvo en claro un eje esencial: sea cual sea la situación lo que no se puede perder es el gobierno. El pueblo los ha votado una y otra vez para ejercerlo y garantizar que esté a su servicio. Garantizar que el pueblo siga contando con su gobierno es la principal obligación de un gobierno popular, así como perderlo es el único error del que los pueblos difícilmente pueden recuperarse cuando sus dirigente incurren en él.
No es para dar por terminada la movida contrarevolucionaria, por supuesto. Pero los triunfos, diría perogrullo, fortalecen a los pueblos.
Esta elección, creo, en mi limitada posibilidad de entrender lo que pasa allá, no es un techo para el proceso popular sino el piso, el punto de partida tras la exitosa táctica de la elección consituyente más reciente.
Mucho que aprender de ese pueblo, mucha solidaridad a tener para con ellos ya que esta derrota volverá a la oposición a su veta más golpista y al imperialismo a su veta más intervencionista. 
Un abrazo feliz a todos los amigos ya amigas, compañeras y compañeros que supe conocer en aquellos lares. Y uno para vos Nicky, hermano. Te imagino palpitando los guarismos finales junto a las compañeras y los compañeros allá en el 23.

sábado, 14 de octubre de 2017

MILAGRO OTRA VEZ A LA CÁRCEL. MOMENTOS

Momentos. Casi siempre fue la puerta de una cárcel, los palos o las balas, autos sin patente, redadas en la noche, el acoso, el exilio, la proscripción. 
A veces, pocas, el pueblo hablando en boca de un presidente o una presidenta propia, la vida que se apropia de un poco de lo que la vida pudo rescatar, recrear, construir. Momentos. Se resiste. 
A veces esa resistencia se hace multitud visible y termina desgastando el milésimo experimento oligárquico, a veces no alcanza y emerge el genocidio, a veces nos da hasta para ocupar el gobierno y transformar el reclamo popular en políticas de Estado. Una mala costumbre que repetimos, leyenda o verdad, desde 1810.
Dignidad, inclusión, soberanía, desarrollo. Como el 45/55, como el 2003/2015, como la primavera del 73. 
Son pocos, muy pocos años si se los suma y sin embargo los suficientes como para mostrar que un gobierno de todos, un gobierno mejor, es posible. 
Pero en estos doscientos y pico de años de regar con sangre tanta terquedad y grandeza, las nuestras, aun no nos alcanzó para construir un estado del pueblo. 
Así que la mayor parte del poder, el poder verdadero, como repite Cristina, nos lima a nosotros y vuelve para destruir lo que construimos. 
Somos mal ejemplo y a ellos hasta se les figura como despojo al revés, como si el pueblo tuviera algo que les pertenece. Hay convicción en quienes montados en bienes malhabidos se dicen despojados. Ahí nace el "se-robaron-todo" que termina en boca de muchos que nunca tuvieron nada.
Vuelven los Ellos a destruir lo nuestro. Hasta ahora nunca les alcanzó para hacerlo totalmente: ni la fusiladora, ni el genocidio, ni el Turco, pudieron liquidarnos del todo. 
Por eso ayer "Farmacity" Quintana se permitió decir en el coloquio de IDEA que en Argentina "tenemos 70 años de combatir al Capital". AsÍ ven Ellos nuestra insoportable persistencia, memoria y recuperación, nuestro volver a empezar cada vez, a veces casi desde la nada. 
Es eso lo que Milagro Sala representa. Es todo eso lo que atacan en Milagro. 
En un papel cualquiera, a las apuradas, como se suele escribir en las cárceles, Milagro, secuestrada en su casa mediante una orden no válida del juez Llermanos y llevada a los golpes en un auto sin patente a Alto Comedero, se sobrepone al momento y firma en su carta a los compañeros: "MILAGRO SALA PRESA POLÍTICA JUJUY".  
Romperla, rompernos, es mostrar que se puede terminar con la rebeldía de nuestro pueblo. PERO NO

domingo, 10 de septiembre de 2017

SANTIAGO Y AQUELLA PATAGONIA: LAS TRAGEDIAS SIEMPRE SE ANTICIPAN

" La pata civil del pogrom contra la comunidad mapuche en alianza con el poder político y las fuerzas de seguridad. Una suerte de "Liga Patriótica" organizada –tal como adelantó Tiempo Argentino el 27 de agosto– por el funcionario del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, tras ciertas reuniones que mantuvo junto a su jefa, Patricia Bullrich, con referentes de las sociedades rurales de Neuquén, Chubut y Río Negro. Entre ellos resaltaban los terratenientes Néstor Becerra, Julio Crespo Campos, Roberto Jimeno y el administrador general de las estancias del Grupo Benetton, Ronald McDonald.", aporta el artículo de Ragendorfer que publica Tiempo Argentino,  hoy 10 de agosto.
Lo que los griegos llamaron tragedia, ya en su primera escena define un camino inevitable hacia un final igualmente inevitable. Esa es su esencia y su mecánica.
Desde el advenimiento del gobierno Cambiemos, una de las discusiones planteadas entre analistas es si vuelven los '90, vuelve el '55 o el '30. No parece ni muy operativo ni muy pertinente dedicar un par de renglones a un tema así, pero la sorpresa inicial que esta restauración generó en todos los ámbitos, explica en parte estas búsquedas. 
Pues bien, si se verificara la cuarta parte de lo que aporta Ragendorfer en este artículo, la búsqueda puede ir aún más atrás en el tiempo y remontarse a 1921.
Con los fusilamientos de 1921 en Santa Cruz, en lo que se llamó la "Patagonia trágica", se consolidó más de una tendencia en la vida política de nuestro país. 
Por un lado una matanza siniestra a manos del ejército y hordas organizadas por los terratenientes y grandes comerciantes del Sur, por otra parte la recaída oligárquica en las practicas genocidas (habida cuenta de la población total de esa porción de la Patagonia en aquellos momentos, la matanza cobró tintes de genocidio), por otra parte, el principio del fin del primer atisbo de gobierno popular tras la ley Sáenz Peña, además de la consolidación del latifundio, la extranjerización del Sur argentino y de las condiciones de servidumbre para sus trabajadores. 
Pero si el irigoyenismo fue un atisbo de gobierno popular, este gobierno de hoy es la concreción del gobierno de la oligarquía diversificada y las multinacionales. 
Se dice que Irigoyen habría enviado al coronel Varela en un primer viaje para  encontrar una salida no violenta (¿?) a los conflictos que promovían el latifundio y el racismo. En el segundo viaje sabemos qué pasó.
Pues bien, Bulrich se habría salteado la parte negociadora y habría enviado al ex abogado de Etchecolatz a poner en línea represiva a la gendarmería, promover los comandos civiles que hagan lo que las fuerzas legales no y organizar un escarmiento preventivo. El que terminó, este último, con el secuestro y actual situación de desaparición forzada de Santiago Maldonado. 
Las tragedias, como decimos, tienen su curso y final definidos desde el comienzo. 
Cuando los principales poderes de un país fijan un destino de tragedia, la única fuerza capaz de torcerlo es la acción organizada del pueblo. 
En 2012, esa fuerza organizada se expresaba en un gobierno popular que, entre otros logros,  forzó a la FAMILIA BRAUN, en la persona de Federico Braun, propietario de la Estancia Santa Anita, epicentro de las matanzas, a un acuerdo con el Municipio de Calafate y la Comisión de Vecinos por la memoria,  que habilitaba la búsqueda de los cadáveres de los cientos de fusilados en 1921 y comprometía la donación de esos terrenos para que se constituya un ESPACIO DE MEMORIA si esos restos se encontraban.  
En 2017 gobiernan los que de toman revancha de esas concesiones que ahora les parecen imperdonables. Pero nuestras marchas y pronunciamientos muestran un pueblo que resiste.
Ragendorfer describe un comienzo y su descripción permite vislumbrar un final que, de producirse, nos retrotraería de manera ampliada a los sucesos de hace noventa y seis años: genocidio, parapoliciales, fuerzas de seguridad instaladas en prácticas criminales contra el pueblo, más poder para el latifundio, otro paso hacia hacia la servidumbre laboral y el exterminio originario. 
La lucha por la APARICIÓN CON VIDA DE SANTIAGO y el castigo a todos los responsables, cobra con los datos de Ragendofer, una dimensión que nos reclama todo el esfuerzo de las organizaciones y compatriotas que defienden la democracia y aun más: la paz y la vida misma.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Hegemonía y enojo: Los unos y los otros

Leí esta frase de Pedrini (sí, el de los cartelitos de Crónica TV) y me dije que hay que abordarla en toda su dimensión, ya que despliega de un modo casi trágico la tríada de identificaciones con que nos confronta la disputa hegemónica con Cambiemos, así como los riesgos y beneficios que se pueden esperar al sucumbir a algunas o asumir otra. Este es el desafío que enfrentamos hoy quienes nos identificamos con el proyecto nacional y popular. 
Tiene que ver con la hegemonía, con el avance del discurso y las prácticas neoliberales en nuestras propias filas, entre nuestros allegados, entre quienes amamos y, hay que decirlo, también entre aquellos a quienes necesitamos junto a nosotros para oponer un gran frente que confronte con las políticas de Cambiemos y nos permita volver a la senda de un gobierno popular.
Tomando las muchas formas de encarar este desafío, se puede decir que hay dos abordajes que sucumben a la ofensiva neoliberal. En ellos, nuestra identidad, convicciones e intereses quedan subsumidos en el objetivo de ese gran otro que es el frente oligárquico - corporativo.
Uno: para conservar el vínculo con aquel que amamos y/o necesitamos, identificarnos con su sometimiento, asumir su objeto de amor, ese otro que Facundo llama "la bestia" y hoy agrede al conjunto social y pretende ondas de amor y paz a palos, es decir, sumarnos al proyecto neoliberal, sea en sus discurso, sea en sus prácticas, sea en todo.
Esto ha sucedido y sucede, no es teoría: personas convencidas de lo popular que sin embargo comienzan a despegarse de nuestros principios y postulados más preciados en la perspectiva de no perder presencia social. Nada más beneficioso para la ofensiva de Cambiemos que el que vayamos cediendo en nuestras políticas de inclusión, soberanía y desarrollo continental, nacional y humano. Nada más alejado de la recuperación de sectores sociales confundidos o refractarios a nuestro mensaje que el  mostrarnos vacilantes, inconsistentes, oportunistas en nuestra perspectiva política. 

Está claro que nuestra propuesta no es fácil de sostener, más en estos días de ofensiva mundial de la derecha, que no hay justicia social, soberanía política y desarrollo sin lucha, sin sacrificio, sin esfuerzo de todo el pueblo. Ocultarlo no lo va a hacer más fácil.
Otra: confrontar con quienes se debaten en la confusión como si estuviéramos confrontando con "la bestia". No lo son. Son sus víctimas y recibir nuestra agresión no opera más que convalidando el discurso del amo: hay que alejarse de nosotros porque no queremos el bien de aquellos que decimos representar. 

Los medios y las redes, muchas declaraciones y discursos actuales abundan en ejemplos: hay quien habla de"los tontos que votaron a Macri", del "silencio de los buenos que permite obrar a los malos", de "los que siguen repitiendo frases hechas". Claro, son las únicas que escuchan o ven por TV, muchos de ellos, en el descanso de sus lugares de trabajo, en la media hora antes de dormir un par de horas para volver a salir al laburo, en el diario leído de reojo en el bondi o el tren. Son los que se van cayendo de beneficios hace poco o mucho adquiridos cuando creyeron que eran irreversibles. Todos aquellos que están enojados de cómo se les va pudriendo la vida que no pueden dejar de vivir y necesitan algo que no sólo les diga que no es su culpa sino que culpe de todo a alguien visible: extranjeros, pibes, consumidores de drogas, políticos. 
Alguien visible, pero también no muy poderoso, porque la realidad se va poniendo áspera, culpar a alguien que no sea tan fuerte como para dejarlos sin laburo, sin algún poco beneficio que aún tengan, sin las seguridades que cada uno necesita al levantarse. Todas estas cuestiones, tanto o más importantes que las convicciones y la convivencia, en la vida cotidiana de cada quien cuando se ve arrinconado. 
Y el gobierno de Cambiemos ha arrinconado a más de media sociedad: está destruyendo las condiciones materiales sobre las que pudieron asomar doce años de solidaridad e inclusión. Y eso hace retornar al sálvese quien pueda que habíamos puesto a la defensiva pero nunca se fue del todo.
Si maltratamos a aquellos que amamos o necesitamos no los estamos recuperando, estamos sirviendo a quien los fue capturando. O asumimos un corte definitivo con millones
de compatriotas o construimos estrategias para recuperar el vínculo y para que el desaliento no nos lleve a boicotear esta tarea prioritaria.

La tercera, sustraernos a identificaciones que someten, sea al encandilamiento con los globos, sea a la furia NEO y afirmarnos en nuestra identidad, como peronistas, como militantes, como portadores de una propuesta de bienestar, solidaridad y desarrollo pleno y dirigirnos a quienes aún dudan o directamente no la ven, como pares, sin amonestaciones, sin reproches. Como portadores y, siempre es bueno recordarlo, de una cultura que se ha consolidado en el pueblo a través de décadas, luchas, derrotas, resistencia y triunfos que supo protagonizar aún antes que existiera nuestro movimiento y nuestra militancia. Que podemos apoyarnos en una identidad relativamente independiente de los valores neoliberales, podemos sustraernos relativamente a la barbarie oligárquica, porque lo hacemos hurgando en lo mejor de nuestro pueblo, del que somos parte indisoluble. 
No hay que sorprenderse de la vuelta del individualismo, de la confusión, de, como dijo Germán Abdala, "la lucha de pobres contra miserables". La esencia del capitalismo es la rapiña, el egoísmo, el dejar de lado toda valoración humana para servir al objetivo principal del sistema: la reproducción del capital. 
De lo que hay que maravillarse es que aún sobrevivan valores antagónicos con esto. Pertenecemos a un movimiento, no el único pero sí el que más carne se ha hecho en nuestro pueblo y de ahí su fuerza, su vigencia y su riqueza que ha logrado, aún dentro del capitalismo y en un país con una oligarquía poderosa, de raigambre genocida, el despliegue de otros valores y la recuperación de tradiciones de soberanía, solidaridad, búsqueda del bien común y la felicidad colectiva e individual construidas a lo largo de siglos.
Nuestra labor, como militantes políticos, incluso como meros adherentes a este movimiento, no es la de juzgar a nuestro pueblo, la de estigmatizar a sectores de nuestro pueblo, tampoco la de suponer que ya superamos su nivel e ir por nuestra cuenta sin reparar en la pérdida que esto implicaría. Es, en cambio, analizar y entender qué le pasa a cada sector, cuál es su preocupación e interés en cada momento y traducirlos a nuestro discurso, a nuestra acción y a nuestra propuesta, que siempre tendrán que ver con algo que ya germina en su seno.
Esto no significa abonar la novela de la mayoría social inevitable. 

Conforme se agudiza la confrontación entre los dos grandes sectores de la sociedad, no hay por que suponer o esperar que mágicamente una gran mayoría recoja las banderas populares y deje aislada a una pequeña y aislada minoría oligárquica. No hay experiencia política en el mundo que haya cursado de ese modo. 
La agudización de la lucha tiende a masificar los dos polos de la confrontación. La pertenencia social y la sobrevivencia se van haciendo cada día más difíciles, más aún cuando más necesidades se padecen  y cada quien tiende a refugiarse en lo que supone más seguro o más beneficioso. Es el caso de Venezuela hoy, lo fue en el Chile de Allende, también del 45 al 55, por citar sólo algunos.
Pero no le vamos a sacar un solo compatriota al frente neoliberal maltratándolo, sino con una política consecuente, paciente y dando cada debate como pares de quienes lo somos, el vecino, el compañero de trabajo, nuestros allegados.

Nadie nos sobra, todos somos necesarios. 
Aparición con vida de Santiago Maldonado
Mario Burgos

viernes, 1 de septiembre de 2017

SANTIAGO, LAS PASO. LOS DOS LIMITES DEL MACRISMO

Gran concentración en Plaza de mayo, ánimo de unidad y reclamo. Familias enteras llevando el rostro de Santiago en sus pechos, con convicción y firmeza.En los preparativos, veo a la murga cruzar la Plaza a pura percusión y me pareció que expresaban lo que se iba armando por la APARICIÓN CON VIDA DE SANTIAGO MALDONADO. Juventud, presencia, determinación y también algo de alegría en este juntarse a pesar de lo que nos convocaba. Y hasta pensé en un título al ver estos pibes de la escuela de música "La Chilinga", de HIJOS: HAY FUTURO.
Nada es fácil en la Argentina de hoy. Tampoco el reclamo popular. La concentración se repitió, multitudinaria en muchas provincias, con repudio a funcionarios y gendarmes en todas, pero tuvo su final de represión, previsto y anunciado, en algunas. 

En la mayor, en Plaza de mayo, se cumplieron las expectativas "de unos y de otros".
La nuestra; la concentración fue multitudinaria.
En el palco, la memoria, la unidad y la decisión de seguir. Desde la plaza hasta la nueve de julio y diagonales, muchísima presencia no organizada, demostrando cuánto convoca a movilizarse solidariamente el secuestro de Estado.
La de LOS ELLOS: llenar el prime time de los medios con violencia, policial y de supuestos terroristas, corridas, disparos, heridos, desmanes, destrozos, intentando que esa sea la foto de mañana. No la multitud que unánimemente reclamo la aparición con vida de Santiago y los responsabilizó por la desaparición y por su protección a los responsables, así como por su falta de acción para recuperarlo con vida. La web de Clarín es un ejemplo, decenas de fotos de policías armados, de encapuchados, focos de incendio ventanas rotas, destrozos. Un par de fotos del acto.

Sólo Página 12 se desmarca de la opereta e incluye un vídeo con un buen paneo de lo sucedido en la Plaza.
Este gobierno, salido de elecciones pero abocado a degradar toda institucionalidad y expresión democrática, se ha encontrado en agosto con dos escenarios imposibles de soportar: el primero, tener que dar cuenta de una desaparición forzada y verse en la responsabilidad de encontrar a Santiago con vida y castigar a los culpables, miembros de una fuerza con la que cuenta para disciplinar y reprimir toda defensa popular de los derechos conquistados hasta 2015.
La otra, el pobre resultado electoral: perder la primera y tercer provincia en manos de sus más claros opositores, perder otras once provincias a manos de opositores en mayor grado unos, menor grado otros, quienes buscarán concesiones a costa de los manejos desde Nación, cuando la perspectiva de Cambiemos era ir por todo el paquete neoliberal apenas terminen las legislativas de octubre.
Y como era de esperar en una fuerza que, vale la pena repetirlo, no ha venido a democratizar a la derecha sino a degradar la democracia en beneficio de la oligarquía y las corporaciones, la solución para ambos problemas sale del mismo manual: redoblar la apuesta apelando a operaciones de inteligencia más represión, ambas con alto grado de cobertura mediática, ya que su perspectiva es imponer su plan, sea cual sea el costo político, si lo hubiera.
La foto de los medios mañana priorizará los "disturbios" y detenciones, el claro montaje que actuaron la Federal y la Metropolitana, en desmedro de la multitud, la declaración, el testimonio de los familiares de Santiago.
Cierto que hay muchos que ya no comen los preparados mediáticos con facilidad, pero no son esos lo que busca cooptar Cambiemos: se conforma con mantener a los propios y confundir algunos, pocos o muchos, de los neutrales. El resto lo harán el miedo y la autopreservación, piensan sus estrategas.
Vale la pena no minimizar el problema.
Por un lado nos encuentran armando la Campaña tras dos semanas de tenernos atascados en reclamar por el triunfo que nos postergaron en Provincia de Buenos Aires.
Por otro lado, sectores que podrían sumarse a las acciones para impedir que esta agresión al disenso político y al reclamo popular que no vivíamos en democracia desde los tiempos del lopezrreguismo, siguen entrampados en confrontar con quienes estamos en las antípodas de esta acción antipopular en lugar de encarar una acción en común contra la regresión conservadora.
Además, el masismo, pieza clave en la maniobra electoral del gobierno en Provincia de Buenos Aires, actúa frente a la derechización del gobierno con oportunismo, cuando no con complacencia.
Cierto es que la gran confrontación que puede modificar este escenario de agresión a los sectores populares, son las legislativas de octubre y que allí tenderá a consolidarse una u otra espectativa. Pero el curso que tengan los cincuenta días que restan para la elecciones va a incidir sobre los resultados. 
Habrá entonces que confrontar a cada uno de los espacios "no-Cambiemos" con las consecuencias que tendría el permitir el actual avance autoritario: tanto la desaparición de Santiago, por su repercusión social, como el resto de medidas represivas, por no tener techo en cuanto a los sectores a agredir, son ejes prioritarios en la búsqueda de comprometerlos a detener la escalada.
La firmeza y la acción colectiva son prioritarias: no tiene sentido creer que estas políticas van a encontrar el rechazo masivo de modo automático: si los diferentes sectores sociales ven una respuesta firme de nuestra parte y capacidad para generar unidad en la defensa de la democracia ese rechazo masivo va a producirse. Si ven divisiones, tibieza o dudas en nuestro espacio algunos sectores se retraerán con la ilusión de preservarse.
Esta última es la apuesta de Cambiemos.
Como en las PASO, mejor que en las PASO habrá que dar por tierra con su objetivo.
Tenemos futuro, si lo construimos.

martes, 29 de agosto de 2017

Eduardo Porta. El Hotentote y el vasco van en auto



Eduardo Porta fue en tiempos del último genocidio “desaparecido”, también preso de Cárcel en Córdoba y antes “chupado”, en La Perla y en Campo de la Rivera, también fue el único condenado a muerte en Consejo de Guerra y, sobre todo fue militante antes, durante y después de estos largos años privado de su libertad.

Sus compañeros lo llamábamos “el hotentote”, Grandote, algo de cortes secos en la configuración de su rostro, serio serial, todo daba para el apodo que le pusieron los cordobeses a fuimos adoptando los que lo conocimos.

Este año hubiera cumplido, creo, 63. No tuvo esa posibilidad que descubriera mi hija un 28 de diciembre en mi propia vida: “papá ya pasó más tiempo desde que saliste en libertad que los años que tenías al ser detenido”. Momento en que uno comprende que hay casos en que la vida se divide en antes y después y que alguien puede llevar años mirándote y pensando algo y que vos, aunque estés muy cerca y muy pendiente de ese alguien recién vas a saberlo cuando una frase como esa sale de su boca.

Pues bien, Eduardo no tuvo esa posibilidad, tampoco pudo ver cómo se encontró definitivamente con la memoria, la verdad y la justicia el siniestro personaje que lo acompaña en el relato que adjunto, ni cómo se cumplieron sus sueños y los de muchos en doce años que esperamos repetir.

Tampoco vio cómo esa comba que lo llamaba desde el asiento de atrás, creció desde unos pocos meses sin posibilidad de recordarlo por sus vivencias, pero llegó a parecérsele en mucho, su hija, tan entregada hoy a su profesión y a su vida como Eduardo a todo lo que hacía.

Tampoco y debo decirlo también porque nada puede decirse en estos días sin comenzar por decir que nos falta Santiago, tampoco Eduardo pudo ver cómo volvía a pasar, cuarenta años después de lo que lo chuparan, cómo otra vez se llevaban a alguien y el gobierno lo niega, lo encubre, lo difama y los más grandes medios de comunicación colaboran con el intento de borrarlo y el sufrimiento de quien nos falta emerge en los que reclaman.

Y uno encuentra otro motivo, junto al cariño, la nostalgia de lo que se fue, el dolor, la bronca, el amor por los Suyos (los de Eduardo, los míos), otro motivo para no resignarse a que Eduardo ya no esté: estaría con nosotros, con los que queremos que aparezca Santiago con vida, con los que seguimos yendo por un mundo mejor, con los que repudiamos el tipo de humanidad que encarnan los que hoy gobiernan.

Se te extraña Eduardo. Y te querríamos con vida, como cada día, aunque quizás te nombremos más los 29 de agosto.

Lo que sigue es tal cual sucedió, aunque dicho en mala literatura. Fue en 1989 y Eduardo se fue unos meses después.

Hotentote y el vasco van en auto.
Es 24 de diciembre y la charla va de democracia lavada, frutas secas y milicos a la compra de una damajuana más, porque van a ser muchos en el festejo y tal vez no alcance. (Otro día el vasco me contará que en realidad no había fiesta hogareña, pues se habían juntado los kelpers –los sin familia en Córdoba- y volvían en dos taxis de tomarse unas cervezas en el Centro).
Con su compañera en el asiento de atrás y toda su panza de embarazo de seis meses, Hotentote mezcla su atención entre esa comba que lo llama y pide su mano reposando sobre el vientre de Ana y controlar el andar del auto, la calle, los chicos en las veredas, vecinos que se saludan, compras de último momento, el disparo confuso de algún cohete, el desasosiego un tanto alegre que precede a la nochebuena.
Al girar en una esquina el paisaje se altera y pinta otra noche: un patrullero a media cuadra con las puertas abiertas, policías que gritan arma en mano, gente que desaparece sin que uno atine a ver por dónde se escabulló, un flaco que se recorta en el cuadro cambiante. El flaco zigzaguea en una bicicleta y mira hacia todas partes sin que se pueda prever cuál será su rumbo final. Lo reconocen al momento: el loco de la música, un pibe que ronda la plaza del centro en una bicicleta, llevando detrás un gran aparato con el que siembra música a su paso, sin más comunicación con la gente que los sonidos cambiantes y un silbido para abrirse paso.
A pesar que el taxista afloja la marcha, justo el flaco enfila la bicicleta hacia la calle al pasar del auto y tras el golpe sordo del paragolpes que le da en las piernas, se eleva casi horizontal frente al taxista, el Vasco y Hotentote, la bicicleta aferrada por manos y piernas y cae sobre el capot para quedar inmóvil, ya detenido el auto, contra el parabrisas que banca el golpe final sin astillarse. Y la bicicleta entre las piernas. El vasco va a decir algo, pero Hotentote, que entiende la excitación de los canas que ya están casi sobre el auto, le dice que apenas pueda siga con el taxi y lleve a Ana a casa, que él –Hotentote- va a ir a la comisaría a ver si puede hacer algo para que esta noche, justo nochebuena, el loco de la música, que seguramente en un momento de excitación, susto y heroísmo no se detuvo a la voz de alto de alguno de los canas, se va a comer en cambio la biaba de su vida.
Cuando Ana, el Vasco y  los demás están acordando seguir, el auto queda rodeado de gente que apareció con la misma rapidez con que antes se perdió de vista, pero ya no hay pibes parecidos al que se recupera, extendido en el suelo, boca abajo y con las manos esposadas atrás, mientras los canas le revisan la cintura, le preguntan cómo se llama, sin escuchar las voces que dicen "el loco de la música, es buen pibe” y pasan aviso por radio que tienen un detenido en la calle tanto, barrio tanto de Córdoba.
Sentado en un banco de la seccional IV, el Hotentote se pregunta si el tiempo que lleva esperando para hacer la declaración, más el que va a perder con el oficial apaleando el teclado, los saludos, la comida suspendida en su casa, porque todos esperarán su llegada y ver que está todo bien, que él está bien, piensa si su sola presencia, en fin, va a ayudar en algo a que el pibe, de quien nunca supo su nombre, se estrene de preso temporario sin pasar por la golpiza iniciática, hoy previsiblemente más dura, porque vendría cargada con el escabio y la bronca de los canas por tener que cubrir la guardia justamente en nochebuena. En lo mejor, se dice, me tira algún teléfono y le aviso a la familia.   
El Hotentote está casi en stand by, un poco por estar donde está y ser él carne de pozo, de campo de concentración y de cárcel, otro poco por la película de la biaba y el pibe que, de no mediar la voz de alto y su rebeldía, debería estar molestando en su casa (¿tendrá dónde y con quién estar este flaco?) metiendo ruido con el pasacasette mientras la vieja le pide que lleve vasos a la mesa, la hermana le grita que baje la música y el viejo, estratégicamente apartado en un lugar fresco, le hace señas para que se acomode en su compañía, allí donde no circulan las demandas de los preparativos de nochebuena. Así que cuando ve acercarse la  figura que entra y va hacia él, desde la puerta de entrada a la comisaría, figura que se desplaza con la seguridad de estar en su ambiente, Hotentote reconoce a medias en su perplejidad que, vestido de pantalón y remera, con paquetes en las manos, el que se acerca es Menéndez, el general, el torturador, el genocida con que confrontó en Campo de la Rivera, en el tribunal militar y en todas las noches de los días que viene viviendo desde que lo capturara un comando –de Menéndez- en el ’76.
El tipo llega a la altura del pasillo donde está el Hotentote y sigue su camino sin cambiar el paso, sin saludar ni dar señal de haber registrado la presencia de Hotentote en el banco, extiende sus pasos hasta la puerta que se abre en el fondo, entra y la cierra, atenuando con esa acción el vocerío que su entrada ha disparado entre los canas de guardia. Como todos los años, esta vez ante la presencia de un testigo inesperado, el General Menéndez cumple con su ritual de navidad: recorre las 14 seccionales de policía de la ciudad de Córdoba para repartir -siniestro Santa Claus en una sociedad marcada por lo siniestro- turrones y frutas secas entre los policías de guardia.
En el lugar menos indicado y en el momento menos previsto, Hotentote ha tenido a una distancia de centímetros, a solas y sin nadie que pudiera intervenir, al causante de un odio y un dolor que, si bien son suyos, él sabe compartido por miles de víctimas, madres, padres, hermanos, amigos, compañeros, que seguramente han soñado como él un momento así durante años.
Mientras declara frente al oficial de turno, el grandote verifica que sus dos vidas –la suya y la de Menéndez- siguen cada una el derrotero previsto, sin mayores cambios. Él trata de aliviarle la mano a un pibe que no conoce y que quizás nunca pueda zafar del desastre que abra en su mente ya precaria esta primera noche de tumba. Terminará de declarar y se irá a compartir esta noche con amigos y compañeros, en este tiempo que siente que apesta, con tanta basura paseándose por la calle. Menéndez, en cambio seguirá alimentando las fieras de la destrucción, con su sólo vivir y con este ridículo ritual de reparto navideño a viejos torturadores y nuevos canas a los que otros preparan para seguir su senda.
La reflexión no lo consuela para nada, así que relatará este momento una y otra vez y revivirlo le revivirá mil puteadas que quedaron sin salir ese día en el que hizo lo único que podía hacer antes de irse a brindar por la llegada de nochebuena con su gente. Pero lo alcanzó la sombra.          

domingo, 27 de agosto de 2017

SANTIAGO: CLARIN DESINFORMANDO O EL JUEGO DE LOS ERRORES

Las operaciones del Grupo Clarín, se sabe, han llegado al punto de "ubicar" a Santiago en un comercio de Entre Ríos mediante un video que el mismo libelo hizo público. 
Sólo la reacción inmediata de la persona que se veía en el video logró desmontar la mentira, pero ya estaba sembrada la idea: Santiago podía estar en Chile, Chachapoya o, ¿por qué no? París o Bahamas.
Una foto de Reuters, digna de cualquier marcha por Santiago, grafica el artículo "Caso Maldonado: una por una las contradicciones de la investigación". del día 26 de agosto, en el que Clarín promete mostrarlas todas. Ver esa foto junto al contenido del artículo suena a provocación, habida cuenta de que se trata de una verdadera pieza de la desinformación bizarra.
No es necesario ser criptógrafo, tampoco un lingüista para ver cómo la lógica de un renglón se contradice con la del siguiente mientras la ignorancia de cuestiones básicas del procedimiento investigativo campea en todos. 
¿Están perdiendo la mano? Tal vez. Tal vez es su impunidad, la facilidad con que logran que gobierno y sectores de poder repitan las líneas que trazan todos los días. Se han acostumbrado también a una cierta perplejidad opositora tras las presidenciales de 2015 y tal vez pensaron que la inercia duraría. Aún no perciben que el efecto PASO los va alcanzando también a ellos como factor de poder cuestionado y tendrán que esmerarse más a pesar de su virtual monopolio desinformativo.
Vamos al artículo.  ´
En el punto 1, Los Testigos, habla de sus supuestos decires y desdecires. Justo le niega la calidad de testigo protegido a Ariel Garzi, de quien todo el mundo supo que tenía esa figura legal gracias a la infidencia de Patricia Bulrich en el Congreso.
En el punto 2 habla de prendas encontradas y prendas usadas para rastrear. Pero comenta no servirían ya que tienen "distinto aroma".
Aquí hay dos "errores". Uno: el olfato de los perros no es prueba legal, no sirve para aceptar o descartar nada. Dos: Clarín ¿no sabe o no quiere saber que el contacto de una persona con un objeto solo es confirmable por huella digital, cuando es detectable, o mediante prueba de ADN?
En el punto 3, aquí Clarín
parece anoticiarse sobre la relatividad de los aromas, ya que pone en dichos del juez dudas sobre la eficacia en el rastrillaje del campo donde se denuncia secuestraron a Santiago ("capturaron" es un término legal que se corresponde con orden de detención, alojamiento ubicable en dependencia correspondiente, derecho a abogado, etc. Si lo aprehendieron y no aparece es secuestro, no captura)
Volvamos; la contradicción entre esos dos momentos es sobre todo temporal: en el primer momento los perros fueron hasta un unimog ubicado donde los testigos dicen que fue secuestrado Santiago . En un segundo rastreo, un día después, los perros van más lejos. Dejemos de lado que los Unimog tienen por característica ser movidos y vayamos a la duda: el día anterior rastrean tantos metros y se detienen, el segundo los perros siguen medio km más. ¿Habrá caído algo en ese lugar, desde alguna parte, entre un día y otro? ¿algo que tuvo la virtud de confundir a los perros? Qué extraño ¿no?
En el punto 4. El tema es ¿Cómo reconocer sangre en una o varias manchas de varios días? Clarín dice que "los peritos no estaban seguros de que se trataba de sangre por “el color opaco”. Descartemos la licencia de definir la opacidad como un color. Los Moura nos decían que "la distancia va perdiendo su espesor" y era poesía. También la inteligencia de este relato pierde va perdiendo espesor conforme se avanza en él. El luminol (5-amino-2,3-dihidroftalazina-1,4-diona) reacciona con el hierro presente en la hemoglobina de la sangre. Esto se sabe desde 1928 y se usa desde
1939 para detectar rastros de sangre  ¿Patricia Bulrich es la única que ve series?
En el punto 5 saltan los relojes. Dejo varios errores para que se puedan entretener en descubrirlos, pero me detengo en uno. Dice Clarín: "Según testimonios de los ocupantes de Cushamen, en Esquel, la madrugada del 1° de agosto los agentes ingresaron al campo y les dispararon. No hay registro oficial de que esto haya ocurrido ni declaraciones ante el juez". O para Clarín es habitual que un allanamiento ilegal se asiente en los registros correspondientes y se reconozca ante un juez o lo que sucede es que Clarín no cree que se haya producido el ingreso al campo. Pues bien, en la frase siguiente Clarín dice que "los gendarmes actuaron de oficio ante el ataque de un grupo que los agredió con piedras. Este avance no fue producto de una orden judicial sino una acción táctica destinada a proteger a los escuadrones." Y unos renglones más abajo cierraa cierre de este punto con "Fue Juan Pablo Escola, segundo jefe del escuadrón de Esquel, quien lideró a los 31 gendarmes que ingresaron al campo." Así que no hay registro oficial, pero Clarín sabe qué es lo que sucedió aunque no dice cómo se enteró. ¿O?
En el punto 6, La detención, dice que "no hay registros de detención alguna, que el juez no fue notificado de ninguna" y cierra con que "El comandante Badie, incluso, dijo que se enteró varias horas después de que Gendarmería había detenido supuestamente a alguien.". ¿Entonces?
Dejo el 7 para que se entretengan con otros erroes y paso al 8: La relación con los Mapuches. navegando en versiones, el texto desemboca en : "Fuentes de la investigación descubrieron que el joven ingresó numerosas veces desde Chile por pasos fronterizos sin que hubieran quedado certificadas sus salidas del país." ¿Descubrieron? el manual de estilo de Clarín habla de la contradicción entre ser asertivo, hacer afirmaciones en base a versiones no confirmadas por quien escribe ¿cómo descubrieron? ¿cómo lo verificó Clarín? Incluso tiene una pista para dudar; no quedaron certificadas salidas del país. Pero se afirma que sucedió: ¿hay cámaras ocultas en pasos clandestinos?
El texto confirma los riesgos de dar por cierto lo no confirmado: el redactor ya lanzado en carrera sigue y da por cierto que Santiago era "correo de los mapuches". ¿Qué se supone que sea ser correo? ¿por qué correo de los mapuches y no de extraterrestres que usan la cordillera para estudios sobre nuestro planeta?
En el punto 9, Los celulares de Maldonado. dice que tenía tres (3). No explica cómo está verificado esto. El final desbarranca en "un celular al que Ariel Garzi hizo una llamada contestada con silencio durante 22 segundos." 
No se redacta así: contestar es producir algún tipo de mensaje, no evitar hacerlo. Avancemos sobre que se quiso redactar, la frase sería "una llamada en la que se activó la escucha, pero quien o quienes estaba/n junto al celular al parecer guardaron silencio durante los 22 segundos que el celular estuvo abierto". Ni en Clarín, donde se extrañan las plumas de Cardozo o Halperín, se escribe tan mal. A menos que se quiera esquivar lo que la escena permite deducir: ese celular está en manos de alguien que no quiere ser identificado.
10. Dónde estuvo Maldonado. Se supone, el título lo señalaba, que, el artículo deplegaba "una por una las contradicciones de la investigación". Hay más contradicciones sí, pero no en este punto. Todas las versiones, incluida la de un testigo que el artículo da como dudoso, coinciden que hasta el 30 se vió a santiago en la zona.
El 11 rumbea para que todo recaiga sobre un puestero que habría respondido a una agresión grupal con un gesto defensivo y en la que aprovechan para introducir la posibilidad de muerte de Santiago.
En el 12 deja en la nebulosa si los familiares fueron solícitos o no en prestarse a las pruebas de ADN. Raro: al parecer no les preguntaron a Ellos.
Otranto, no es Bonadío, aunque le llevó 3 semanas caratular la desaparición forzada de Santiago como lo que es: una DESAPARICIÓN FORZADA, es decir, en el sentido más lato de las palabra, un secuestro con participación estatal.
De todos modos, Clarín, fiel a la labor que viene realizando con tanta persistencia, produce este artículo para que Otranto tenga letra, en caso de que el juez quiera cumplir con lo que el gobierno espera de "sus jueces": un fallo a pedido.
No conozco a Otranto, pero creo que se le haría bastante difícil armar un fallo creible a partir de semejante brulote